miércoles, 31 de agosto de 2011

Spain is different!



Cuando en los países en crisis se extiende como una plaga sana el contagio de los ricos que exigen su derecho a pagar impuestos como cualquier ciudadano y en la medida que les toca, asumiendo a un tiempo la cuota parte que les corresponde en la responsabilidad del origen de la crisis, en España los “nuestros” siguen inmunes y hacen oídos sordos como si el tema no fuese con ellos.
 Hay que reconocer que también sería inútil. Ya hace unos días el ínclito Esteban González Pons adelantó que incluir una subida de impuestos «para los ricos» en el programa electoral para las próximas elecciones es, «dejar escrito que no tienes ni idea de cómo salir de la crisis». Lo que no dijo, en todo caso, es que ideas tiene él para lograrlo.
Continuó diciendo que la propuesta del PSOE (de subida de impuestos para los más ricos) «la acabará pagando, como siempre, la clase media que tiene una nómina y una hipoteca, porque los que de verdad son ricos, ni pagan patrimonio ni impuestos». Y como no pagan, que sigan sin pagar, claro. Eso sí, les pedirán que sean buenos y den unas limosnas para el Estado pobre.
Por su parte, Dolores de Cospedal dijo que “son momentos para hacer políticas serias y no demagogias, no se puede empezar otra vez con el tema de que paguen los ricos o que paguen los pobres”. Y se quedó también tan ancha sin decir cuáles son sus políticas serias y no demagógicas.
Y sobre todo con lo del “tema de que paguen los ricos o que paguen los pobres”. ¿Para que vamos a cambiarlo si está bien así?. Dejémoslo y que sigan pagando solo los pobres. Los que están en paro, cobrando o sin cobrar. Los que les congelan o rebajan los sueldos. Los autónomos y pequeños empresarios que pierden sus negocios. Además podemos establecer el copago, privatizar los servicios, suprimirlos de plano o aumentar las tasas como en el Metro de Madrid. Total los ricos no van en metro, ni a la sanidad o escuela públicas.
Al menos en Francia estudian incrementar los impuestos de las grandes rentas en “todo” un 3% pero solo por dos años. ¡Menudo esfuerzo!
En fin. Mientras no decidan darles subvenciones a fondo perdido...
Rafa Castillo.  

martes, 30 de agosto de 2011

Déficit.

Naturalmente solo en casos excepcionales debe una persona o un país gastar mas de lo que tiene. Y que se regule el déficit estructural es bueno, y sobre todo como se ha hecho: sin aprobar el déficit cero, sin recoger cifras en la Constitución, con límite revisable y permitiendo, en función de las circunstancias, la existencia de déficit coyuntural. Buena es también la referencia a que nuestras ratios se mantengan en la línea que marque la U.E. aunque esto sea una cesión de soberanía. Pero la decisión de cedérsela a la Unión ya está tomada hace tiempo y España siempre fue, tal vez con la excepción del periodo de Aznar, impulsor de una mayor integración.
Comprendo también las prisas ante la inestabilidad del mercado que podría atacar nuevamente a España durante el proceso electoral y el tiempo del gobierno en funciones. Pero quizás hubiese sido suficiente con que los dos partidos con sus candidatos hubiesen llegado al acuerdo pero sin iniciar la tramitación parlamentaria. Un acuerdo oficializado en una reunión solemne y con firma, y con el compromiso de que sería la primera iniciativa parlamentaria que ambos presentarían conjuntamente en la próxima legislatura.
Eso aplacaría a los insaciables mercados y dotaría la reforma de un plus de legitimidad equivalente a la celebración de un Referéndum. Y quede claro que para nada comparto la idea de que esta decisión es ilegítima o de espaldas a la soberanía. La soberanía reside en el pueblo pero se materializa en el parlamento a través de sus representantes. Y cuando todos aprobamos la Constitución, aprobamos también los procesos de reforma. Y por tanto esta reforma es legal y legitima.
Falla eso sí, a mi entender, en la estética. Porque si no hay imposición de los mercados, entonces hay algo peor. Algo que me recuerda la autocensura de la prensa cuando la ley Fraga. Ya no necesita el PODER decirnos lo que tenemos que hacer. Somos nosotros mismos quienes adivinamos sus designios esperando que el moderno Leviatán se aplaque.
Y ese fallo de estética es lo que para mí, al no esperar para hacer las reformas a las elecciones, hace imprescindible la celebración del Referéndum. Esto haría que los ciudadanos sintiesen suya la reforma y por tanto reforzada su adhesión a la Constitución.
Porque así, por muchas medidas que tomemos no controlaremos el déficit, y el déficit aumentará. El déficit democrático, por supuesto.
Rafa Castillo.

domingo, 28 de agosto de 2011

Por favor. ¡Que alguien me lo explique!

Alfredo Pérez Rubalcaba
En el fondo no ha sido tan grave. Se va a constitucionalizar la existencia de un límite al déficit estructural pero sin cuantificar en la Carta Magna y sin ser necesariamente 0 como quería el PP. Y que podrá ser modificado por mayoría absoluta. Y se prevé, también en la Constitución la posibilidad de déficit coyuntural cuando las circunstancias lo exijan. Ni que decir cabe que el mérito de esas mejoras es de Rubalcaba, como el propio González Pons reconoce con sus acusaciones.
El problema está en las formas. Ya los romanos acuñaron la frase “la mujer del Cesar no solo tiene que ser honrada, sino también parecerlo”. Y si en política la ética es la condición necesaria, la estética es la condición suficiente. No en vano a las democracias actuales se les denomina democracias formales.
Efectivamente. La forma es la garantía de que ningún poder es abusivo. No se aprueba una ley de cualquier forma y por el gobernante que quiera. Está preestablecido el procedimiento y el órgano competente. Así funciona el Estado de Derecho.
Pues bien. Si el fondo no ha sido grave, no podemos decir lo mismo de las formas. Son, sin duda, legales. Pero muy poco estéticas.
En el fondo, la reforma es una pérdida de soberanía hacia Europa. Así lo proclama el propio texto del artículo modificado: “El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros”. Y nada que objetar a eso. Soy de los que creo que Europa debe avanzar hacia su integración en un estado único.
Peridis
Pero en la forma, la reforma es una pérdida de soberanía hacia el Mercado. Y eso es lo grave. Porque si cedemos soberanía a Europa significa, en teoría, que la soberanía que pierde el pueblo español (y los demás) la gana el pueblo europeo del que todos formamos parte. Pero si quien la gana son los mercados, entonces no la recuperamos los ciudadanos, sino que la tienen los brokers, corporaciones financieras, la banca en general y la sacrosanta mano invisible del mercado.
Foto de la Noticia
Se dirá con Montoro que no hubo una exigencia. Y es posible que nadie telefonease a Zapatero para decirte que tenía que hacerlo. Pero es que esta historia está funcionando como la censura con la famosa Ley de Prensa de Fraga durante el franquismo. No había ya censura previa.
Era peor. El periodista tenía que adivinar el límite que el censor podría admitir sin sancionarlo. Le imponían la autocensura.
José Luis Rodríguez ZapateroPues del mismo modo actúa ahora el sistema de imposición. El Presidente analiza la situación y le entra un natural vértigo: todo lo que pasó en agosto. Ahora viene septiembre. No tendré capacidad de reacción si se produce una crisis y las Cortes están disueltas. Y menos luego con el gobierno en funciones. Atacarán los especuladores. Es imprescindible tomar medidas preventivas, poner la venda antes de la herida.
Y por eso tomamos con urgencia una medida que se aplicará dentro de 9 años, y aprobaremos en unos meses un límite que podrá modificarse dos veces antes de ser aplicado. ¿No suena a ridículo?
Y por esa urgencia de tener que hacer ya lo que no tiene prisa, hacemos una reforma exprés, legalmente, eso sí (fondo) pero en circunstancias extrañas (forma). Esto es, con unas Cortes en fin de mandato, fuera del período ordinario de sesiones, en procedimiento sumarísimo de lectura única y sin referéndum, no obligatorio, pero que sería importante para que los ciudadanos viesen como suya la reforma.
Por favor. ¡Que alguien me lo explique!
Rafa Castillo.

sábado, 27 de agosto de 2011

estructural vs. coyuntural.

En esta crisis que tanto nos ocupa y preocupa, se observa que los todopoderosos mercados nos imponen actuaciones coyunturales junto a cambios estructurales. Y eso en principio no debería de extrañarnos. Pero, si nos paramos a analizarlo podremos observar que la actuación es coyuntural (reversible) o estructural (permanente) en función de los agentes económicos sobre los que se aplica.
Desde siempre nuestras derechas, económica y política, nos han dicho que nuestras economías, particularmente la española, necesitaban cambios estructurales para mantener la senda de crecimiento. Parece ser que esos cambios los necesitaban todos los países, porque todos dejaron de crecer. Solo lo hicieron los emergentes por la necesidad de inversión que tenían.
Y los cambios permanentes a que nos obligan son, naturalmente, los que afectan a los trabajadores: aumento de la edad de jubilación y del periodo de cotización, abaratamiento del despido, contratos de trabajo menos estables, incrementos salariales no ligados al IPC (necesidad del ciudadano) sino a la producción (beneficio del capital), contención o reducción del gasto social. En definitiva, perdida de derechos.
Por el contrario los cambios coyunturales se aplican al otro factor de producción; el capital. En Francia se subirá el 3% a las rentas altas, pero solo mientras el déficit supere el nivel exigido. Luego se volverán a reducir. Pero nadie nos dice que cuando pase la crisis los trabajadores recuperarán, aunque sea poco a poco y parcialmente, las retribuciones perdidas.
Cuatro países europeos, entre ellos España, han restringido las operaciones a corto, que tanto daño llevan producido en las bolsas como factores de especulación que son, pero por un mes prorrogable. Los demás países, ni eso. Si son elementos especulativos, habría que prohibirlos definitivamente.
Estos sí deberían ser cambios permanentes, estructurales. Y junto a ellos, otros que ni se plantean.
Impuestos sobre el capital a partir de determinado umbral mínimo exento como la vivienda o el negocio familiar. En términos similares, impuesto de sucesiones. Mayor progresividad en el impuesto sobre la renta y mayor control sobre los ingresos de capital. Control de las primas por objetivos a corto plazo de los ejecutivos de la banca y grandes corporaciones.
Y por supuesto, el cambio estructural de todo el sistema económico mundial, pasando del capitalismo ultraliberal al Capitalismo Social Regulado.
Rafa Castillo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Por qué coño...?

Si hace unos días era un norteamericano, el 3º más rico del mundo, quien opinaba que les deberían subir los impuestos, ayer 20 franceses hicieron lo propio. Los españoles, naturalmente, ni están ni se les espera. tienen otras cosas que financiar.
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Y digo yo que esta gente rica, por gestionar bien sus empresas y no por especulación, algo sabrá de economía. Al menos tanto como las famosas agencias de calificación. A los hechos me remito.
 
 Y si eso es así, perdóneseme la expresión, ¿por qué coño no les hacemos caso? ¿Por qué no se lo hacen nuestros gobernantes mundiales? Al menos es seguro que estos tienen un sentido patriótico que no les hará escapar con su dinero. Y, además, si esa medida se toma en el ámbito mundial, acabando con los paraísos fiscales, ninguno podría huir a ningún sitio.
Porque además, no es solo que a esta gente les diese (que también) un ataque colectivo de bonhomía. Es que saben perfectamente que, si no se hace así, sus ingresos acabarán disminuyendo. Como ya decía Henry Ford, para poder fabricar muchos coches necesito que no solo los acaudalados los compren, si no que puedan hacerlo también los trabajadores.

Porque lo que está claro es que con esta forma de intentar salir de la crisis nunca se logrará. Los ciudadanos están cada vez más empobrecidos y por tanto contribuyendo menos, y los estados con menos ingresos y más intereses que pagar. Pero si el Estado no puede invertir y los ciudadanos consumen menos, no se generará crecimiento, lo que hará cada vez más difícil pagar la deuda.
Y no se trata de medidas de maquillaje como la propuesta hoy en Francia de subir el 3% los impuestos para quien tenga unos ingresos anuales superiores al medio millón de euros. Y solo mientras dura la crisis. Tiene que ser un incremento para siempre y más significativo, de forma que se cumpla la máxima tan elemental de que quien más tiene más paga. Y en mayor proporción.
Si nos obligan a reducir el déficit hagámoslo, no por la vía de reducir el gasto social, sino por la de incrementar los ingresos haciendo justicia fiscal y construyendo una sociedad más progresista y justa.
 Sabemos claramente que la derecha mundial nunca lo hará porque eso perjudica los intereses que defiende. Por eso este llamamiento tiene dos destinatarios. Los partidos de izquierda y los ciudadanos. Y no necesariamente por ese orden.

Los ciudadanos, y especialmente los indignados, debemos concretar nuestras reivindicaciones y plantear las soluciones que estamos dispuestos a apoyar. Y llegar a un pacto social con los partidos y sindicatos de izquierda que asuman dichas reivindicaciones como objetivo.
Y ser conscientes que no se podrá lograr a corto plazo. Que es una política de largo alcance que necesitará tiempo y universalidad. Y que entre tanto puede que haya que dar algún paso atrás táctico, pero sabiendo claro cuál es el horizonte que buscamos.
Y en ese pacto social, ser firmes tanto en la exigencia como en el apoyo. O en el apoyo exigente. Exigencia de que se cumpla y de que cuando no se pueda avanzar se nos explique claramente el porqué. Apoyo fuerte para que los gobiernos sepan que siguiendo ese camino nos tendrán a todos detrás, cueste lo que cueste y nos cueste lo que nos cueste.
Y el llamamiento a los partidos y fuerzas sociales es a que asuman estas reivindicaciones como suyas. Que realicen un profundo análisis de cuáles son los problemas de la sociedad del siglo XXI, y cuáles son las respuestas que se deben dar desde una óptica progresista.
Que se den cuenta de que el sistema del capitalismo liberal llegó a su límite y no da más de sí. Que el PODER ya no permite a la socialdemocracia establecer políticas de reparto y de justicia social. Y que por tanto hay que cambiar radicalmente el sistema y las reglas de juego. Aprendiendo del pasado para construir bien el futuro. Estableciendo el Capitalismo Social Reglado, donde no sea el capitalismo lo fundamental y lo social y lo reglado dos adjetivos accesorios, sino que los tres conceptos tengan igual peso y valor.

Capitalismo, como forma de producción competitiva eficaz. Social, como forma de reparto justo de riqueza contribuyendo más quien más tiene y recibiendo más quien más necesita de forma eficiente. Reglado, por sometido a normas de control que impidan la especulación y la opacidad fiscal de los capitales garantizando así su funcionamiento estable.
Si podemos hacerlo y el resultado será un sistema estable, eficaz y eficiente, ¿por qué coño no lo hacemos?
Rafa Castillo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

¡Viva la Pepa!


Con este grito los demócratas españoles mostraban su adhesión a la Constitución de 1812 aprobada por las Cortes de Cádiz. Pero esa expresión tiene también una connotación negativa en la que un “viva-la-pepa” es un irresponsable o despreocupado.
Pues bien. Parece ser que tendremos una reforma exprés de la Constitución que pondrá, de hecho, el epitafio al estado de bienestar.
Hace ocho años el Presidente Zapatero propuso una reforma constitucional limitada a cuatro aspectos de la misma. Ni que decir tiene que contar con el necesario consenso del PP fue imposible.
Sin embargo ahora, entre infinitos “noes” irresponsables, el PP da un sí a esta reforma que el gobierno asume por imposición europea. Y lo hace porque realmente ya fue propuesta suya, porque está en su verdadero programa.
Esto será un “viva-la-pepa” hecho deprisa y corriendo, sin meditar, sin nacer de la voluntad popular sino de la imposición de la Ángela Merkel. No surge del consenso de los ciudadanos sino de la victoria de los mercados. Y en efecto así es. Es la imposición, a España y todos los demás, de una norma como los aliados hicieron con Alemania y Japón tras las guerras mundiales. Se va pues a jugar con la Constitución de una forma peligrosa ya que se perturba su propia naturaleza.
¿Qué significa esta reforma? Que el Estado pierde su capacidad de decidir, ante una crisis, que política realizar. No habrá más remedio que aplicar ante ella políticas restrictivas, de ahorro. En la crisis aumentará, por ejemplo el número de parados y disminuirán los ingresos por impuestos y cotizaciones. Y la única opción que tendrá el Gobierno de turno será pagar menos, es decir, recortar la prestación que cobran los desempleados.
El problema será si los otros países deciden en una crisis futura aplicar políticas keynesianas y aquí el PP está en la oposición. A ver quien hace que apoyen una reforma de sentido contrario. Por tanto deberían cuidarse el Gobierno y el PSOE de dejar claramente establecido que el límite del déficit se pueda superar por un acuerdo de la UE del G-20 o el organismo que proceda. Si no estaremos como estuvo USA hasta el 2 de agosto, peleando por un aumento de margen.
Por cierto. Se podría aprovechar la reforma para constitucionalizar el carácter progresivo que deberían tener los impuestos.
Y ya puestos a pedir, a ver si aparecen 35 buenos diputados que pidan un referéndum. La Pepa se merece un mejor tratamiento que un viva-la-pepa.
Rafa Castillo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Solidaridad.

Un amigo mío dice que está orgulloso de tener la mente blanca, la sangre roja y el corazón a la izquierda. Yo siempre le apostillo diciendo que, como todos, tiene la bilis a la derecha.
Otra frase hecha que tengo oído, y que comparto, es que un rico de derechas es lo normal, un pobre de izquierdas es lo lógico, un rico de izquierdas es solidario y un pobre de derechas es estúpido.
Y hoy quiero hablar de alguien solidario. De un rico con planteamientos solidarios, de izquierda. De Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo según la revista Forbes.
Este hombre se queja de que el Congreso norteamericano mima a los mega ricos como si fuesen especies en extinción. Pide que suban sus impuestos (y de los otros como él) ya que paga el 17% mientras sus empleados, con ganancias infinitamente menores, pagan entre el 33% y el 41%.
Por cierto. Quien hizo esas rebajas fiscales para los más ricos, las rentas más altas, fueron personajes como Bush en USA o Aznar aquí.
Sin datos reales, pero utilizando información que circula por internet, podemos hacer una estimación que seguro que no se aleja demasiado de la realidad.
Al parecer el capital total de todos los millonarios (en euros) españoles asciende a 1,4 billones de euros. Si a esa cantidad se le impusiese, por ejemplo, el 1% de impuesto sobre el capital durante 10 años (mejor que poner el 10% solo un año que haría difícil abonarlo) tendríamos cada uno de los 10 años, unos ingresos para el estado de 14 mil millones de euros (más de 2 billones de pesetas).
Esos capitales suelen tener altos rendimientos (por eso suelen crecer a más cada vez). Pero seamos moderados en nuestra especulación. Si de media dan una rentabilidad anual del 7%, implica unas rentas totales de cien mil millones de euros. Solo con incrementar un 10% su fiscalidad implicaría unos ingresos al estado anuales de diez mil millones de euros (1,6 billones de pesetas).
Es decir, entre ambos conceptos, que no supondría un pago porcentualmente superior a los asalariados con mejor sueldo, obtendríamos anualmente 3,6 billones de pesetas más, lo que supondría no recortar ninguna prestación social y aumentar la inversión y con ello el empleo.
Se argumentará que así los capitales huirían de España. Pero, ¿qué ocurriría si esto se hiciese a nivel global?
Rafa Castillo.