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viernes, 26 de marzo de 2021

Libertad vs Socialismo.

Díaz Ayuso tenía tan pensado adelantar las elecciones autonómicas a la menor ocasión, que ya tenía pensado el eslogan electoral: Socialismo o Libertad. Lo que tengo más dudas es que tenga pensado un programa electoral serio y coherente lejos de cuatro lugares comunes.

Pero ese eslogan plantea un falso debate, un enfrentamiento entre dos posturas que solo ven los que tienen una visión parcial de la libertad. La visión de los neoliberales tal lejos de los liberales clásicos de los siglos XIX y XX que, junto a socialistas y democristianos, crearon el estado del bienestar y fueron el germen fundacional de la UE.

En efecto. El liberalismo que plantea Ayuso no defiende lo que podíamos denominar libertades personales: sexual, sentimental, a decidir sobre el propio cuerpo, a una muerte digna… plantea, respecto a libertades personales las que son imposibles de ejercer y que, en realidad, son libertades de las empresas afectadas: libre elección de médico y de centro educativo. ¿Y si todos queremos ir al mismo médico o a la misma escuela?

Lo que no propugna, la Trump española, es la libertad de conciencia. Quiere imponernos a todos el pacato pensamiento de su ideología religiosa. Y más, aún. Quiere que la legislación se adapte a esta, haciendo que lo que ella y los suyos consideran pecado se convierta ex lege en delito. Mucha libertad, sí.

Eso sí. La libertad que quiere es la de la empresa para poder despedir libremente a sus trabajadores, fijarles las retribuciones que quieran y competir en un mercado cainita sin regulación. Mercado en el que las empresas grandes acabarán devorando a las chicas y sustituyendo los antiguos monopolios estatales por monopolios de capitales. Y suprimir impuestos. A cambio de eso, privatizar servicios públicos como la sanidad y la educación, e incluso, si pudiese, la Seguridad Social.

Por el contrario, el Socialismo en España y la UE, fueron y son los pioneros en establecer las libertades personales de las que antes hablamos. Y cada legislatura con gobierno de izquierdas, nuevas leyes consolidan más conquistas. Leyes seguramente mejorables, pero que paso a paso van consolidando una sociedad mejor.

Y más justa. Cuando los neoliberales afirman que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos, omiten decir “de los ciudadanos que lo tienen”. Un sistema impositivo progresivo hará que paguen más quienes más tienen en beneficio de unos buenos servicios públicos para todos.

El socialismo democrático europeo suma el mayor respeto de las libertades personales con el mayor apoyo a los derechos básicos de las personas. Y avanza en la consecución de una sociedad más libre, más igual y más solidaria. Los principios básicos de la revolución francesa que dio paso al estado moderno.

Por eso, no es socialismo o libertad. Es socialismo Y libertad.

Rafa Castillo.

lunes, 8 de febrero de 2021

Besteiro vs...

 

En Galicia dos veces el BNG le hizo el sorppaso al PS de G-PSOE en unas elecciones autonómicas. Y casualmente en ambos casos, 1997 y 2020, los dos candidatos se apellidaban Caballero. Abel y Gonzalo. Tío y sobrino. Y ambos alcanzaron el record de obtener los peores resultados de la serie histórica.

Los conocí a los dos. Además de una visita de Abel a Monforte, mi primer contacto con él, sin hablar personalmente, fue en el congreso del PSG en A Coruña, al que asistí como invitado, y en que Caballero, mano derecha de Paco Vázquez, se autoproclamó candidato a Presidente de la Xunta. Poco después fui elegido coordinador comarcal del partido en la comarca de Lemos, y como tal participé en la campaña electoral.

Además de abroncar a la ejecutiva local porque no había puesta cartelería suficiente, recuerdo un par de anécdotas que lo definen. Había en aquel momento un debate amplio sobre si la sempiterna llegada del AVE a Galicia sería por Monforte o por Ourense. Antes de una rueda de prensa preguntó si la prensa de Monforte se leía en Ourense para ver así si hablaba o no del ferrocarril.

Días después se celebró un acto en Quiroga tras el que tuvimos una cena con militantes y simpatizantes. Yo estaba sentado a su lado. Después de la cena un compañero que se iba a marchar se acercó a él y le dijo: “cuando gobiernes tienes que acabar con la parcialidad de la TVG manipulada por el PP”. Abel, entre risas contestó: “estos son unos simples aprendices. Cuando yo gobierne van a saber lo que es manipular la TVG”. Y yo pensaba, “esto” es lo que tengo que votar?

Después de su gloriosa derrota electoral, se celebraron en Galicia elecciones primarias a la secretaría general del partido. Competían por el puesto Touriño, Cortizo, Caballero y Ceferino, a quien yo apoyaba, aunque acabamos todo su grupo apoyando a Touriño. Lógicamente, y pese a mi inclinación, en la comarca invitamos a los cuatro a hablar ante la militancia en un salón de actos facilitado por la UGT. Caballero, con su habitual cinismo dijo que lo de las primarias lo había “inventado” él en el partido, al ofrecerse como candidato en el Congreso de A Coruña, y no presentarse nadie más. Sin palabras.

Siempre fui crítico dentro del partido. Y seguramente eso ayudó a que nunca llegase a ningún “carguiño”. Apoyé a Borrell frente a Almunia, y en Galicia a Ceferino Díaz. Con él participé en varias reuniones lo que me llevó a conocer a varios compañeros destacados como Enrique Curiel, Miguel Barros, Sineiro, Bugallo y Rodríguez Pardo entre otros. En un Comité Nacional, al que asistía como invitado, presencié una intervención de Gonzalo Caballero que me gustó.

Tiempo después, fallecido Ceferino, fui invitado varias veces a reuniones en Santiago de gente crítica. Allí, además de compañeros que jugaban con dos barajas, estaba Gonzalo. Y de esas reuniones surgió su liderazgo. Y yo lo apoyé sin reservas. Me parecía muy diferente a su tío. Pero, como muchas veces, me equivoqué.

Porque Gonzalo, que empezó generando ilusión en muchos de los que veíamos en él un cambio y el fin de algunas políticas sectarias de ejecutivas anteriores, acabó “superando” todas las expectativas y tuvo una actuación que en efecto superó en sectarismo a las anteriores. El mejor ejemplo es lo ocurrido en las candidaturas al Congreso y al Senado de Lugo en las fallidas elecciones de 2019.

También su labor como principal partido de la oposición hasta las últimas autonómicas pasó con más pena que gloria. Hasta el punto que pese al desplome de En Marea (perdió 14 diputados) se estancó en los diputados obtenidos dando lugar al segundo sorpasso, mayor que el sufrido en la época de su tío.

Y desde entonces, nada que destacar. Discurso de tarifa plana sin repercusión en los medios y el parlamento. Eso sí, muy difundido en las redes sociales y órganos de comunicación del partido con un exacerbado autobombo. En fin una trayectoria con mucha más pena que gloria.

Pero lo que para mí colmó el vaso, lo que me parece… (dejémoslo en impresentable) son sus declaraciones al conocerse el archivo del llamado caso Garañón, en el que estaban imputados José Clemente López Orozco y José Ramón Gómez Besteiro. Lejos de hacer lo que hicieron otros líderes y la mayoría de militantes, manifestar la satisfacción por la sentencia y reivindicar a los compañeros, Caballero entrehebró en sus declaraciones insinuaciones sobre que Besteiro tiene casos pendientes.

Antes he dicho que siempre fui un militante crítico. Leal a mis ideas, leal a mi partido, pero crítico siempre. Y como ni tengo nada que perder, ni busco nada (que tampoco me lo dará nadie precisamente por eso), voy a mojarme antes de saber si José Ramón tiene o no decidido presentarse. Mi humilde, pero total, apoyo a la eventual opción de Besteiro a la Secretaría General del PSG y/o a Presidente de la Xunta.

Es de justicia.

Rafa Castillo.

miércoles, 20 de enero de 2021

Eso no, Pablo!

 Este domingo en una entrevista con Gonzo en el programa Salvados de La Sexta, Pablo Iglesias hizo una afirmación que no podemos dejar pasar como si fuese una simple comparación sin importancia. Es muy grave. Y además, en las ocasiones que tuvo, no se rectificó. Al contrario, se reafirmó en lo dicho.

Se puede pensar y decir que nuestro actual sistema político es imperfecto, y sin duda mejorable, y estoy de acuerdo. Pero es un buen sistema homologable a los mejores del mundo, reconocido como tal por todas las democracias y envidiado por las oposiciones de las dictaduras. El franquismo no. Era una dictadura declarada repudiada por las democracias europeas.

Hace unos meses, en sede parlamentaria, el líder de VOX, Santiago Abascal decía, y también se reafirmó, que este era el peor gobierno, no en los últimos 40 años, que sería opinable, si no en 80 años, incluyendo el franquismo. Comparte Pablo Iglesias con Abascal la idea de que nuestra democracia es igual que la dictadura y que eso justifica la existencias de exiliados?

Yo comparto la posibilidad, e incluso la necesidad política, de que se indulte a los políticos presos (ojo, no presos políticos) a causa de su actuación en el llamado procés. Yo no criminalizo tampoco las ansias independentistas de quien las tenga y su derecho a defenderlas, siempre que lo haga de acuerdo con la Ley. Pero los presos del procés fueron juzgados en un proceso justo, con plenos derechos de defensa, con posibilidad de recurso incluso ante las instituciones europeas y de acuerdo con una Ley, mejor o peor, democráticamente aprobada por el poder legislativo del Estado.

Y Puigdelmont no es un exiliado. Es un prófugo de la justicia de la que se evadió a un exilio de lujo en coche oficial y con escolta pública. Y ni a él y los otros fugados, y a los presos, no se les priva de sus derechos políticos a opinar.

Por el contrario, los auténticos exiliados, los republicanos que huyeron de la dictadura no huyeron de la justicia, sino de la más atroz injusticia de la dictadura. Lo hicieron para salvar sus vidas y las de sus familias. Cruzaron andando los Pirineos o la frontera con Portugal, o salieron de manera precaria por el mar.

Y no era un miedo irracional o sin motivos. Había causas fundadas. Antonio Machado huyó para no correr la misma suerte que Federico García Lorca. Miles de políticos y concejales y alcaldes de miles de pequeños pueblos de España lo hicieron para no ser enterrados en cunetas o fusilados ante una tapia como le ocurrió a mi abuelo, concejal de A Pobra do Brollón, que muchos ni sabréis donde es.

Me pregunto qué opinarán de lo dicho y reafirmado por Pablo Iglesias los militantes y votantes de IU, herederos políticos de los luchadores del PCE contra el franquismo. Y seguramente muchos de Podemos. O los hijos, nietos y bisnietos de aquella media España a los que la otra media les heló el corazón. Tal vez, como yo, también se sientan insultados.

Pablo. Si no te gusta el sistema, deja el gobierno y lucha por cambiarlo. Es legítimo. Pero no ofendas a nuestros muertos.

Rafa Castillo.

lunes, 11 de enero de 2021

La factura de la luz.

 

Con las falsas verdades a las que nos vamos acostumbrando, las derechas y ultraderechas, y sus extensiones en las redes y la prensa culpan al gobierno de la subida del precio de la luz consumida durante esta ola de frío.

Si analizamos cada uno nuestros recibos de electricidad, veremos que además de los impuestos (IVA, como cualquier compra, e impuesto de electricidad que es sobre el 5%) veremos que tiene otros dos componentes. Los llamados costes regulados y el coste de producción y margen de comercialización.

El primero incluye los incentivos a las renovables, con el que deberíamos de estar de acuerdo si queremos mejorar en nuevo ambiente, el coste de redes de distribución y transporte, una parte para el Estado por el mantenimiento de la red de alta tensión y el resto para las empresas, y la anualidad del déficit, de la que luego hablaremos, cuyo importe va para las eléctricas.

Los costes de producción se calculan en función del origen de la electricidad y el sistema de cálculo se estableció durante el gobierno de M. Rajoy en 2013. Básicamente se establece el precio de toda la energía en función del componente más caro, en este caso el gas natural. Y en días como estos la producción renovable es mínima (ni hay Sol ni viento fuerte) y por tanto prima el gas.

Y esto es lo que ha subido aproximadamente el 23%. Incluyendo el margen de comercialización (beneficios de las eléctricas). Y eso es consecuencia de la liberación del mercado establecida por Aznar. En cambio, los costes regulados (los que decide el Gobierno) han sido recientemente rebajados en un 13%. Por tanto el Gobierno ha reducido el coste y no es responsable de la subida. Para encontrar los responsables habrá, como siempre, que repasar la historia.

Y la historia empieza con Aznar y su ministro del “milagro económico” Rodrigo Rato. El primer paso fue la privatización total de Endesa, empresa estatal cuya actuación en el mercado ayudaba a regular los precios. Con ello, además de beneficiar a empresarios amigos, financiaba los gastos del Estado, en la demagógica política de vender las joyas de la abuela para pagar y rebajar impuestos, rebajas que bien analizadas beneficiaban más a los que más tenían, y que ahora estamos pagando todos.

Además, en 1998, Aznar “regaló” 1,3 billones de pesetas (más de 7.800 millones de euros) con el pretexto de prepararlas para la libre competencia. Luego, durante casi todos los años de su gobierno (desde el 2000), congeló el precio de la electricidad, lo que le sirvió para controlar la inflación, otra parte del “milagro”, y cuyas consecuencias aún estamos pagando mediante la “anualidad del déficit (tarifario)” al que nos referíamos antes.

Vino luego la gran crisis de 2008 y el gobierno del PP a partir de 2012. El consumo de electricidad se redujo como consecuencia del cierre de empresas, las bajadas de salarios y la cantidad de gente que perdía sus trabajos. El consumidor intentaba consumir menos al tener menos ingresos. Pero M. Rajoy encontró la fórmula para no perjudicar a las empresas. Subir fuertemente los costes regulados (el componente fijo de la factura). Así, aunque yo intentase ahorrar consumiendo menos, que es lo único que estaba en mis manos, acababa pagando más por los fijos.

Se ve bien la diferencia entre subir y bajar los costes regulados? Quien no lo vea que repase Barrio Sésamo.

Rafa Castillo

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Cambio climático.

 La causa principal del cambio climático es el aumento del nivel de CO2 en la atmósfera. Desde la desaparición de los dinosaurios al descubrimiento del fuego por la humanidad el nivel fue aceptablemente constante. Naturalmente había incendios puntuales, pero nada que no pudiese equilibrar la flora existente. Fuego y animales producían CO2 que las plantas hacían desaparecer.

El problema es que los humanos hacemos aflorar a la atmósfera en carbono enterrado en forma de carbón y petróleo. Y su combustión genera el exceso de anhídrido carbónico. Es urgente pues no reducir, sino hacer desaparecer esta combustión de carbono de origen mineral. En cuanto a la combustión vegetal, si es moderada puede lograrse en equilibrio entre el anhídrido producido y la fotosíntesis de las plantas, ya que no incrementa la cantidad de carbono.

Respecto al carbono aflorado a la atmósfera por los combustibles fósiles, en necesario retirarlo de la circulación. Para ello no es solución la intentada en la pasada década de enterrar depósitos de CO2. Además con el peligro ya sufrido de provocar terremotos que podrían romper los propios depósitos. Hay que drenar el exceso del CO2 en la superficie, en forma de vegetación, y concretamente de árboles, que lo almacenan en su madera.

Y hay que analizar las alternativas limpias de energía. Tanto estáticas como de movilidad.

En las estáticas tenemos las individuales y las generales. Las individuales son difíciles de aplicar excepto en casas unifamiliares donde pueden combinarse la calefacción por bomba de calor, aereotérmica o geotérmica, o termosolar, con el autoabastecimiento, al menos parcial, de energía fotovoltaica. En todo caso la generación pública de electricidad a través de las empresas eléctricas tiene que ser básicamente a través de fotoeléctrica o aereoeléctrica mediante molinos de viento. Y para las horas sin sol y viento, por combustión de hidrógeno como veremos más adelante.

La movilidad terrestre, excepto del ferrocarril que funcionaría con electricidad, puede tener dos alternativas. Motor eléctrico o de hidrógeno. El eléctrico, por el que parece apostarse en la actualidad tiene grandes problemas. El enorme peso de las baterías, las escasas reservas de Litio y la relativamente poca autonomía combinada con un tiempo largo de recargo. Esto podría solucionarse cuando la técnica permita recubrir o substituir la chapa de los vehículos por pequeñas placas solares.

El motor de hidrógeno tiene un problema que resolver, la seguridad. Efectivamente con el hidrógeno el riesgo de explosión es grande. Pero solucionado por la técnica este problema, tenemos una fuente de energía eficaz, fácil de transportar y totalmente limpia. En efecto el hidrógeno se obtiene de la electrolisis del agua, y su combustión produce agua. Y la cantidad de oxígeno que consume es igual a la liberada en la electrolisis. Y cero carbono y metales pesados.

La crisis que padecemos actualmente por la COVID necesita de fuertes inversiones para relanzar la economía. La visión inteligente es convertir el problema que tenemos en una oportunidad para encauzar esa inversión en las líneas indicadas.

Menos para los negacionistas, claro.

Rafa Castillo.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Que puede hacer el Rey con el rey?

 

En primer lugar sentemos, una vez más, el punto de partida. No soy monárquico, soy realista. Y no realista del rey, sino de la realidad. Como muchos de mi generación, nos hicimos juancarlistas ya que, lo recordamos bien, era la única opción posible. Juan Carlos había heredado el poder absoluto de un dictador al que, no olvidemos, destituimos con una flebitis, y enterramos en un mausoleo. Y, reconozcámoslo, ese rey renunció a su poder y se lo devolvió al pueblo.

En cuanto pudo, unos 8 meses, se deshizo de Arias Navarro, el presidente heredado de Franco, del que dijo en USA que era una rémora para sus deseos de establecer la democracia y lo substituyó por Suárez, un personaje del régimen, pero dispuesto a seguir sus indicaciones. Sus contactos con el comunista Santiago Carrillo en la clandestinidad (aún en vida del dictador) propiciaron que en menos de un año Carrillo regresase a España, de dejase detener y fuese puesto en libertad.

Vino luego un enero negro (1977) en el que el GRAPO secuestró a Oriol y Urquijo, Consejero de Estado, y al general Villaescusa, se produjo la matanza de los abogados laboralistas de Atocha a manos de un grupo fascista, un estudiante fue asesinado después de una manifestación por los Guerrilleros de Cristo Rey, varios policías y guardias civiles fueron asesinados por el GRAPO y CCOO y PCE llamando a los trabajadores a la calma. Y ese ambiente polarizado y extremo, el gobierno legalizó al Partido Comunista de España en Semana Santa mientras el Rey mantenía controlados a los militares. Y aunque otras fuerzas de izquierda (ORT, PCPE, LCR, MC, HB, PTE…) no fueron legalizados hasta después, pudieron presentarse a las elecciones como agrupaciones de electores.

Pocos días después ante el primer Comité Central del PCE, Santiago Carrillo pronunciaba unas enigmáticas palabras. “estamos en las horas, no los días, de que nuestro partido adopte decisiones transcendentales para salvar la futura democracia. Por eso desde hoy mismo la bandera bicolor del Estado ondeará en nuestras sedes junto a nuestra bandera roja”. Estaba claro que el líder comunista conocía la situación y los peligros a los que se enfrentaba.

Y así en tres años tuvimos una Constitución homologable a las de la Europa libre, que pudo ser mejor o peor, pero con la que no soñábamos ni en nuestros mejores sueños. Y vino luego el 23-F en el que no se puede negar que la intervención del Rey fue fundamental para que otras Capitanías Generales no se uniesen a la de Valencia y otras unidades a la acorazada Brunete. Yo mismo tengo que reconocer que hasta ese momento no me relajé. Y aún hubo, entre otros, intentos de golpe de Estado como el de los hermanos Crespo Cuspineda en la víspera de las primeras elecciones ganadas por el PSOE.

Pero como el doctor Jekyll y mister Hyde, y muchos otros, Juan Carlos tuvo su doble personalidad. Y detrás del Rey admirable por sus hechos, estaba el rey corrupto, tanto, no olvidemos, como muchos políticos, y, por qué no decirlo, muchos ciudadanos si pudiesen. Y antes y después de abdicar cometió hechos deleznables constitutivos de más que presuntos delitos. Me gustaría saber si el conocimiento o sospecha de estos no estuvo detrás de la causa de la dimisión del Jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo.

Y por los hechos posteriores debe de ser juzgado, y es más, yo creo que por los anteriores también. Ya he explicado en otros artículos mi opinión de que inviolabilidad no es lo mismo que impunidad. O quedaría impune un asesinato cometido por el Rey?

Y como republicano no me gustaría morir sin ver una república en España. Pero mientras la mitad de los ciudadanos sigan votando a partidos fascistas o ultraconservadores no podrá lograrse pacíficamente. Así que es inútil flagelarnos con ilusiones banas. En todo caso en la monarquía sueca se avanzó mucho más en estado social que en la república USA. Y algún día la monarquía, en toda Europa, se acabará cuando la UE avance a una confederación. Esto se lo oí decir, a finales de los ochenta, a la reina Sofía.

Felipe VI se encuentra en una situación que yo no querría para mí. De un lado su posición como Rey. De otro como hijo. Deberíamos ponernos por un instante en la situación de que nuestro padre fuese un delincuente. Lo repudiaríamos o lo acompañaríamos hasta la puerta de la cárcel? No es fácil resolver el dilema.

Por eso le voy a dar un consejo al Rey Felipe. El ejemplo de José Ramón Goñi Tirapu. Este fue Gobernador Civil de Guipúzcoa en tiempos de Felipe González, los más duros de ETA. Como tal sufrió cuatro intentos de asesinato por parte de la banda terrorista. Un día dimitió. La guardia civil le informó de que su hijo pertenecía a un comando de ETA y había pasado a Francia.

Felipe tiene dos opciones. Ejercer de Rey y olvidar a su padre con el dolor que eso supone, o dimitir y facilitar una transición a la República. Mantenerse en el reinado y proteger a su padre sería un gran error y una traición a España.

Él sabrá cuál es su amor a España.

Rafa Castillo.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Justicia fiscal.

 

Está abierto el debate sobre la armonización fiscal. Y es un tema que se presta a la demagogia, sobre todo cuando la derecha (de este país y del mundo) se lanzan a la loca carrera de bajar impuestos con la falacia de que nuestro dinero esté en nuestros bolsillos, en lugar de en poder de hacienda. Y es que cuando dicen “nuestros bolsillos” se refieren literalmente a eso. A los suyos.

Lo primero que debemos decidir es si queremos un estado social, estado del bienestar en el que los servicios básicos, sanidad, educación, pensiones. Dependencia… sean gratuitos, universales e iguales para todos, o un estado liberal del sálvese quien pueda y el que tenga dinero podrá pagarse esos servicios y quien no dependerá de la caridad de los demás o de la del Estado.

Si lo que queremos es lo primero, es obvio que no lo paga la providencia, ni los políticos de su bolsillo. Lo pagamos nosotros vía impuestos y tasas. Por eso no podemos demonizar los impuestos, sino analizar si son o no justos. Si están o no bien repartidos. Analicemos alguno de ellos.

Impuesto sobre al patrimonio. Comunidades como la de Madrid lo han hecho desaparecer de facto. Y eso como veremos solo beneficia a los que más tienen. Es obvio que tiene que haber un mínimo exento. Una vivienda digna, unos ciertos ahorros… pero quien tiene mucho patrimonio debe contribuir por él pagando en función de lo que tiene. Por eso, cuando se suprime este impuesto, no debemos alegarnos. Al común de los mortales no nos beneficia, solo a unos pocos.

Lo mismo pasa con el impuesto de sucesiones. Suelen decir que es una doble imposición que nos hace pagar por lo que nuestros padres ya pagaron. Y tampoco es eso. Hay que establecer también un mínimo exento, amplio, pero contribuir por el resto. Pongamos medio millón de euros. Quién espera heredar más que eso de cada progenitor? Pero de lo que pase de eso, contribuir proporcionalmente.

Sobre esto dicen también otra media verdad. Si yo ahorro y otro lo despilfarra es lógico que mis hijos lo hereden. Pues sí, claro. Pero eso pasa entre niveles de renta semejantes. Pero este impuesto también ayuda a corregir las diferencias de nacimiento. Podríamos ver también por qué existen tantos niveles de riqueza. Algunas serán por el trabajo y el ahorro. Otras vienen de antiguo, de ser nobles o plebeyos, de la usura, del dominio, de las guerras. Si todos nacemos desnudos, que menos que quienes que más tengan cedan un poco a los otros?

Cuando nos bajan el IRPF hay que tener en cuenta que a los salarios más bajos, que ya no pagaban, no les bajan nada. Al tramo siguiente le bajan un 1% (10€ por cada 1.000) al siguiente 2% y a los más altos 3 o 4%. Es decir, al que gana 200.000€ le rebajan 8.000€. y por los 8.010€ que se ahorraron “entre los dos” tenemos peores servicios públicos (adivina cual de los dos puede ir al privado) y suben tasas, copagos, que todos pagamos por igual. Muy justo!

Seguir votando por la bandera.

Rafa Castillo.