miércoles, 17 de junio de 2015

la dimisión de Zapata

Por contar unos chistes negros de mal gusto través de twitter, presentó su dimisión, antes de las 48 horas de mandato, el concejal de cultura del ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata. Y está bien. E hizo bien. Si se quiere establecer un nivel alto en la ética y la estética en política, hay que empezar por la coherencia. Ojalá este sea el listón por el que se midan todos. Que no será. Y ojalá, quienes más exigentes fueron, apliquen, en si mismos y en los suyos, el mismo baremo. Que no lo harán.
Y claro, el mal gusto no es causa de dimisión, pero está bien dimitir por un chiste negro. Lástima que no se dimita por una tarjeta negra, por dinero negro o por financiación en negro. Hasta en el racismo hay tonos y matices.
Pero yo me quiero hacer una pregunta a mi mismo. Y quiero que todos se la hagan. Más que nada por aquello de quien tiene que tirar la primera piedra. No vaya a ser que entre todos estemos apedreando a Zapata, tal vez no sin motivos, pero si injustamente.
No soy racista, xenófobo, sexista, homófobo ni partidario de ningún tipo de diferenciación. Pero, ¿quién de nosotros, y yo el primero, no se rio (o contó) con chistes de negros, judíos, gitanos, maricones (o mariquitas), machistas… ¿Quién no rio con los chistes de gangosos de Arévalo? Es más, quien de niño no se rio alguna vez de un (no de un chiste) discapacitado, físico o psíquico? La ventaja que tuvimos muchos es que entonces no había twitter.
Zapata dimitió, para algunos suficiente, para otros no. Para mi, de forma elegante. Nos evitó la escena tan habitual de pido perdón, hice mal… pero tú más. Y como no lo hizo, sin compartir su militancia, lo voy a hacer yo por él.
Capón, alcalde de Baralla dijo que los condenados en el franquismo, algo harían. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rajoy dijo cuando el Prestige, son hilillos de plastelina. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Trillo dijo que veía las playas de Galicia, cuando el Prestige, explendorosas. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Andrea Fabra berreó en el Congreso (sobre los parados) aquel “que se jodan. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Pablo Casado dijo “Los de izquierdas son unos carcas, todo el día con la fosa de no sé quién”. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Esperanza Aguirre dijo que había que retiran los pobres de la calle porque son mala imagen para el turismo. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rajoy dijo: Europa no nos pone condiciones, soy yo quien se las pongo a ellos. Y se fue al fútbol. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rafael Hernando dijo que algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rajoy dijo que no sabía si las cuchillas de las vallas de Melilla podían hacer daño a los inmigrantes. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Marta Casado García dijo "¿Y tú? ¡Casada con un negro! ¡No sé qué es peor! A veces habla quien más tiene que callar”. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rajoy dijo: Se fuerte, Luis (Bárcenas). Mañana te llamo. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Teófila Martínez dijo aquello de “piden ayudas para comer y resulta que tienen cuentas en twitter, y eso, que yo sepa, cuesta dinero”. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Montoro dijo: tantas cosas… Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
El alcalde anterior de Badalona dijo que iba a limpiar la ciudad (de inmigrantes). Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Rajoy dijo, en España ya nadie habla del paro. Y no dimitió. Porque supongo que era un chiste. Si no, sería peor.
Alguien dijo: Ay de vosotros, fariseos hipócritas, que veis la paja en el ojo ajeno, pero no veis la viga en el vuestro. Y nadie del PP (que se declaran sus seguidores y defensores) dimitió. Seguro que pensaron que era un chiste.
Rafa Castillo.

viernes, 12 de junio de 2015

Fusionar ayuntamientos?

Ayer estuve en Santiago en unas jornadas sobre sostenibilidad financiera y reforma de las entidades locales. El primer ponente, catedrático de derecho administrativo en la Universidad de Valladolid, afirmó que no estaba de acuerdo con que los ayuntamientos tuviesen servicios diferentes según tramos de población, si no que todos los ciudadanos deberían de tener los mismos. Y claro. Nada que objetar.
Lo malo que esa afirmación la usaba como coartada para defender su tesis. La conveniencia de agrupar ayuntamientos para que así todos viviésemos en grandes ayuntamientos y por tanto tuviésemos todos los servicios. Y como eso es difícil de lograr voluntariamente, debe de ser impuesto por el legislador. Afirmaba que los vecinos se oponían por razones sentimentales y contestaba, entre risas, que la fusión de ayuntamientos no implicaba necesariamente el traslado de los cementerios. Concluía que no se puede perder la racionalidad por el sentimentalismo.
Me quedé con ganas de contestarle, pero no tuve ocasión. Por eso lo haré aquí. No son motivos sentimentales los que hacen que los vecinos de los pequeños ayuntamientos se opongan a su fusión o absorción. Son motivos racionales. Muy racionales.
En principio no veo grandes ventajas a la fusión. A ver. Aunque fusionasen A Pobra do Brollón con Madrid, efectivamente, en mi ayuntamiento (fusionado) tendríamos en Museo del Pardo, pero seguiría a 500Km. de mi casa. O si la unión fuese con Monforte de Lemos, tendríamos piscina municipal, pero seguiría a 15Km. Ni uno menos.
Se abaratarían los servicios? No creo. Recoger la basura exigiría los mismos recorridos y por tanto el mismo gasto. Harían falta los mismos puntos de luz, y no habría forma de reducir, ni por economías de escala, los quilómetros del servicio de agua. El único ahorro sería en sueldos de corporativos. Pongamos que unos 20€ por habitante, de media.
Pero lo que los vecinos saben es que tras el cierre del ayuntamiento vendría el cierre del colegio. Y los alumnos tendrían que hacer cada día, entre ida y vuelta, 30Km. más hasta Monforte. Y media hora más. Y el cierre del centro de salud. Otros 30km. por visita. Unas 6 de media al año? 180Km. más o menos. 36€. Ya salimos perdiendo.
Y lo que no saben los teóricos de la eficiencia, porque desconocen la realidad social de los pueblos, pero si lo saben bien los vecinos, es que en poco tiempo cerrarían los nueve establecimientos de hostelería del municipio, las dos farmacias, los dos estancos, los tres supermercados, las dos mercerías, la comercial agrícola, el bazar de material eléctrico, las cuatro sucursales bancarias, la gestoría y la oficina de representación de orquestas.
Se puede estimar que de los 1.800 habitantes del ayuntamiento unos 200 se irían a vivir a Monforte. Para los 1.600 restantes, comprar tabaco o medicinas, hacer una gestión bancaria o tomar una cerveza con los amigos tendrá un coste adicional de seis euros cada vez. Pura economía. Porque no viven aquí porque quieren. Sus casas no son segundas viviendas de adinerados de la capital que buscan fines de semana bucólicos. Aquí tienen sus casas, sus tierras, su pequeña explotación agraria. Su vida.
Y para los que se tengan que ir, las cosas no serán más fáciles. Tendrán que alquilar un piso en Monforte (donde aumentarán los precios de alquiler ante la demanda de todos los que vayan de los ayuntamientos vecinos), pero mantendrán su casa en el pueblo por la que seguirán pagando la contribución y servicios como el de recogida de basuras. Y la energía eléctrica.
Pero es que además, en Galicia, esto tiene un “valor añadido”. En A Pobra, por ejemplo existe un pueblo que se llama Biduedo, en la parroquia de Óutara. Dos casas habitadas y cuatro habitantes en total. A mitad de camino entre A Pobra y O Incio. Es una de las 108 entidades singulares de población que componen el municipio. Seguramente el alcalde y todos los concejales saben donde está. Y lo conocen y saben sus carencias.
Cuando ocho ayuntamientos próximos se integren en Monforte, este macromunicipio podrá tener más de 1.000 entidades de población. Y, por superdotados que sean, ningún concejal de Monforte conocerá los pueblos del ayuntamiento ni sus problemas. Cuando uno de los cuatro habitantes de Biduedo vaya al ayuntamiento a interesarse por el camino de acceso a su casa, tendrá que llevar un mapa para explicar donde está. Esto también lo ven los vecinos, y tampoco es sentimentalismo.
Al final, y esto deberían de saberlo los urbanitas, los pequeños ayuntamientos no son un derroche. Son una necesidad. Y el gasto que supone solventarla se llama solidaridad.
Palabra que desconocen los teóricos de la eficiencia.
Rafa Castillo.

jueves, 21 de mayo de 2015

Mariano Polifemo

Según la Odisea de Homero, Ulises era el hombre más astuto del mundo, capaz de engañar a los mismos dioses. Uno de sus engaños más conocidos fue el famoso Caballo de Troya que le permitió entrar clandestinamente en la ciudad y derrotarla.
En su regreso a Ítaca, Ulises y sus compañeros llegan a la isla de los cíclopes donde son capturados por Polifemo, hijo de Poseidón. Cuando este le pregunta su nombre, Ulises le dice que se llama Nadie.
Para escapar de su prisión, Odiseo emborracha al cíclope y consigue cegar su único ojo. Así logran salir de la cueva ocultos bajo las ovejas cuando Polifemo las sacó a pastorear. Al darse cuenta del engaño Polifemo pide ayuda a sus vecinos. Cuando estos le preguntan quien fue el que lo cegó y engañó, el cíclope contesta, Nadie me hirió y me engañó, por lo que los otros le responden: si nadie te hirió ni te engañó, ¿para qué pides ayuda?
Mariano Rajoy dice: En España ya Nadie habla del paro.
Rafa Castillo.

domingo, 10 de mayo de 2015

¿Un país ingobernable?

El tacticismo electoral que practican tanto los viejos como los nuevos partidos, que tras unas elecciones actúan en función de las siguientes, y la fragmentación del nuevo mapa político, amenazan con hacer ingobernables los ayuntamientos y comunidades del país, teniendo en cuenta el calendario electoral.
Lo que está ocurriendo en Andalucía es muy sintomático. Cuando Ciudadanos de Andalucía ya anunciaba su abstención en la segunda votación, llegó Albert Rivera y mando a parar. Decantarse antes del 24-M sería descubrir las cartas y posiblemente frenar su vertiginoso ascenso electoral. Y el pretexto fue dar una nueva vuelta de tuerca y pedir lo imposible. Imposible porque primero, nadie puede privar a Chaves o Griñán de su acta de diputado o senador porque es personal. El partido solo puede decidir no presentarlos en las próximas elecciones, pero no hacerlos dimitir.
Claro que se podría expulsarlos del partido y que pasen al grupo mixto. Pero si analizamos el tema fríamente, lejos de la actual vorágine, tendremos que concluir que, comparativa y objetivamente su nivel de imputación es aún débil. El instructor aún no se ha pronunciado después de sus declaraciones. Y sería prudente esperar ese pronunciamiento antes de tomar una medida definitiva. Y sin que esto suponga poner ni una uña en el fuego por ninguno de ellos. Claro que también podríamos fusilarlos al amanecer.
Pero, la derivada a futuros es el objeto de este análisis. ¿Mantendrá Ciudadanos su nivel de exigencia después del 24-M o la relajará? Porque, con los resultados que apuntan las encuestas electorales, la situación puede ser kafkiana. Por ejemplo, en Madrid y Valencia, capital y comunidad autónoma, se prevé una mayoría insuficiente del PP que solo se podría completar con el apoyo de Ciudadanos. La alternativa de que hubiese un gobierno alternativo se antoja inviable por su complejidad, el amplio espectro ideológico que implica y las tensas relaciones entre Ciudadanos y Podemos.
En estas circunstancias, y ante las elecciones generales de noviembre y las catalanas de septiembre, ¿permitirá Ciudadanos un gobierno del PP? ¿Exigirá, por ejemplo, la renuncia de Rita Barberá o de Esperanza Aguirre que a la sazón serán recientemente refrendadas, y, nos guste o no, políticamente legitimadas por las urnas?
¿Cuál es el punto de inflexión de la coherencia?
Rafa Castillo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Análisis electoral.


Las elecciones andaluzas de este domingo dejan unos resultados que, sin ser extrapolables a nivel estatal, nos permiten avanzar por donde van las tendencias.
Sin duda la primera conclusión es que el PSOE ganó las elecciones superando las previsiones más optimistas de las encuestas. Este resultado, además de legitimar a Susana Díaz para gobernar en solitario, mantiene vivas las esperanzas socialistas de obtener un buen resultado en autonómicas y municipales, y de ser la primera fuerza en las generales.
La segunda es la derrota sin paliativos del PP. Derrota no achacable tanto al voluntarista y desconocido candidato, como a Rajoy y su gobierno que pasaron más tiempo en los mítines que en sus despachos. El partido popular ha roto su suelo electoral y este resultado puede ser un primer paso en una posible debacle a lo largo del año. Es difícil que pueda ganar las elecciones quien es irrelevante en comunidades tan importantes como Andalucía, Catalunya y Euskadi.
Luego está el caso de Podemos. No cabe duda de que irrumpen en el Parlamento Andaluz con fuerza. Pero no tanta como le daban las encuestas. Esto puede confirmar lo que muchos estudios de opinión apuntan en el sentido que han alcanzado su techo y comienzan a bajar lentamente sus expectativas. Además no han logrado uno de sus principales objetivos. Ocupar la posición de un PSOE hundido. Lo reconocía implícitamente ayer la candidata de Podemos con una media verdad, que suele ser mentira doble. Hemos logrado que PSOE y PP pierdan en conjunto 17 escaños. Cierto y falso. El PP perdió los 17. Los socialistas ninguno.
Quien si parece que viene para quedarse es Ciudadanos. Por primera vez la derecha sociológica del país encuentra una alternativa seria al PP. Un partido, tan de derechas como los populares, pero sin el pecado original del franquismo. Un partido sin caspa que puede convertirse en una nueva UCD que modere el extremismo del partido de Aznar y Rajoy. Atentos.
Queda finalmente la derrota sin paliativos de IU, auténtica víctima de la irrupción de Podemos. Quien debía ser el destinatario natural de los socialistas desencantados y establecer así un nuevo equilibrio en la izquierda española, se vio superado sin casi darse cuenta por un nuevo corredor con quien nadie contaba hace un año.
Y hablando de equilibrios. Con independencia de la autodefinición de cada partido (ni rojos ni azules, ni derecha ni izquierda) quienes votaron con pensamiento y sentimiento de izquierda incrementaron en ocho escaños su diferencia con quienes lo hicieron con ánimo de votar derecha, elevando esta a 27 diputados (68 a 41).
Veremos.
Rafa Castillo.

sábado, 21 de marzo de 2015

La ONG del PP

La verdad es que esta gente tiene la capacidad de centrar en enfoque de cualquier tema exactamente donde quieren y hacernos olvidar, a los demás, las cuestiones relevantes. Y mientras debatimos si son galgos o podencos, estos reyes del eufemismo nos la van colando doblada.
En paralelo al informe que tarde, mal y arrastras (por imperativo legal) elaboró la Agencia Tributaria para el juez Ruz, alguien del gobierno/partido (como me recuerda esto al Movimiento Nacional) elaboraba un contra informe en el que se comparaba al Partido Popular con una ONG al nivel de Cáritas o la Cruz Roja.
Y embarullan preguntándose si una ONG tiene que pagar impuestos por una donación ilegal recibida en vez de dedicar el dinero a su obra social. Y como la respuesta es no, nosotros tampoco. Claro. ¿Dónde está la falacia? En el concepto de donación ilegal. Porque una donación puede ser ilegal en su origen o en su destino.
Pongamos un ejemplo. Una empresa hace una donación de dinero negro a una ONG. Pero esta no tiene porqué conocer el origen del dinero. Es este el que es ilegal. Pero para la ONG es un dinero más que llega, que contabiliza y destina a sus fines. Nada que objetar a su comportamiento.
En el caso del PP, la situación es inversa. Puede incluso que alguien le haga una donación de dinero legal o legítimamente ganado. Es el partido quien lo ilegaliza al no contabilizarlo, incluirlo en la caja B y destinarlo para pagar en negro, por ejemplo, las obras de su sede. Es la ilegalidad en el destino.
Aparte de que las ONGs no tienen limitaciones, ni cualitativas ni cuantitativas, en su capacidad de recibir donaciones. Los partidos sí. Una cuantía máxima por donante o no recibir donaciones de quien contrata con la administración. Y también la obligación legal ¡y moral! De ser ejemplares en el manejo del dinero.
Y además, si tanto una ONG como un partido reciben un dinero cuyo origen ilegal conoce, ¿no tienen la obligación de denunciarlo?
Rafa Castillo.

domingo, 8 de marzo de 2015

¿No será un tal Judas el que le enseñó a besar?

El partido popular se ha visto obligado a cambiar su candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid. No podía competir, en efecto, teniendo como candidato a Ignacio González con personas de la talla de Ángel Gabilondo de PSOE o Luis García Montero de IU. No cabe duda de que por primera vez el PSOE ha hecho cambiar el paso a todos.
Pero la jugada del PP nos permite analizar la miseria humana en toda su crudeza. Ignacio González era la mano derecha de la lideresa y quien portaba su estandarte durante su corto período de ausencia de la arena política. El tándem que ambos formaban permitiría a Aguirre controlar la agrupación más importante del partido y mantener el pulso con Rajoy, y la esperanza de substituirle tras un eventual batacazo electoral.
Pero, igual que en el ajedrez, los peones están para ser sacrificados. A Rajoy le convenía la Espe como candidata. Si pierde, desaparece. Si gana, ganamos todos. Pero el tándem completo era muy fuerte y por eso no iba a permitirlo. Y el ultimátum fue: tú sí, pero sola.
Hagamos un poco de política ficción. Desde el PP nacional se promueve la caída de Ignacio González reviviendo el caso del ático. Él se defiende como gato panza arriba y busca apoyos en el partido de Madrid. Y logra un pronunciamiento de la cúpula encabezado por los vicepresidentes. Pero ella no está. Ella no firma. Es entonces cuando Rajoy la llama y le anuncia que va a designarla. O cuando Ignacio le dice que tira la toalla.
Y es entonces cuando lo besa. “Ignacio González tiene todo mi apoyo para ser candidato”. Igual que cuando el presidente de un equipo de fútbol confirma que no tiene pensado cambiar de entrenador. Garantiza que ya no estará en el siguiente encuentro.
Como diría Sabina, “lo nuestro duró…”
Rafa Castillo.