jueves, 28 de mayo de 2026

El Papa desde el agnosticismo. (1/4)

 

El personaje papal y su importancia en el mundo es un hecho incuestionable y obviarlo es una necedad. Aunque, como constataba Stalin, el Vaticano no tiene ninguna división armada, su influencia es muy superior a la que cabría esperar del tamaño del país, su nula producción industrial o su escasa población. Parafraseando a Jesús de Nazaret, su reino no es de esa ciudad, se extiende por el mundo.

Las opiniones o indicaciones de la iglesia influyen en gran medida en las decisiones de más de 1.400 millones de personas, el 20% de la humanidad. Y esas personas votan, especialmente en las democracias occidentales. Al fin, con muchos más tanques, Stalin no llego a influir en tanta gente.

A la muerte del papa Francisco, muchos comentaristas auguraban que, en lo que llaman el movimiento pendular de la Iglesia, el próximo Papa será conservador. Es decir, a un progresista le sigue en conservador, y viceversa. Pero, si analizamos los 20 largos siglos del papado, esto no es cierto. Por cierto, ese cambio se produce más en las democracias con las sucesivas alternancias electorales. Pero en la iglesia, de Pedro a Pío XII, todos los papas han sido conservadores. Unos menos y otros más. Colaborando con los reyes desde el Sacro Imperio hasta con Hitler, Mussolini o Franco. Tras el citado Pío XII, siguieron tres progresistas, dos conservadores y el último progresista (Francisco). Qué será el siguiente?

La evolución de la Iglesia desde 1958, año en el que fue elegido Juan XXIII y convocó el Concilio Vaticano II, fue mucho más profunda de lo que muchos católicos actuales conocen. La pretensión, y el resultado final del Concilio fue el llamado “aggiornamento”, es decir, la puesta al día de la Iglesia, su adaptación a los nuevos tiempos. Ya solo los cambios litúrgicos son muy significativos.

La misa pasó de oficiarse en latín, idioma ritual “mágico” e ininteligible para los fieles, a hacerlo en las lenguas vernáculas con las que todos entendían lo que se hacía y decía. Antes, el sacerdote se colocaba ante el altar de espaldas al público como representante del pueblo que presentaba el sacrificio a Dios. Después del Concilio se situó al otro lado del altar, con el Sagrario a su espalda, como representante de la divinidad invitando a una cena con los fieles, conmemorando la cena de Jesús con los apóstoles, a la que todos están invitados por igual, y convirtiendo el altar en una mesa. Esto se refuerza añadiendo a la frase “este es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo”, la expresión “dichosos los llamados a esta cena”. Otro gesto importante es introducir ex-novo en la misa el darse la paz con un apretón de mano. O poder recibir la comunión en la mano.

Finalmente, entre los logros del Concilio están los movimientos cristianos de base, los curas obreros de Francia, los de los barrios pobres como en España o la conocida Teología de la Liberación en América del Sur y Central.

Pero en la Iglesia seguían operando poderes ocultos como los que manejaban las finanzas vaticanas. Y la modernización de la Iglesia que hubiese continuado con Juan Pablo I, quien había manifestado que iba a tomar el control de esa situación, se frustró con su prematura muerte en extrañas circunstancias.

Llegó así un largo período ultra conservador con Juan Pablo II y Benedicto XVI, en el que tuvo gran influencia el Opus Dei que logró su propia prelatura personal. Y llevó a un giro copernicano en la evolución de la Iglesia.

Seguramente la situación de esas finanzas fue fundamental. El IOR (Instituto para las Obras de Religión), más conocido como la Banca Vaticana fue clave en ese cambio. A través del Banco Ambrosiano el IOR participaba, conscientemente o no, en el blanqueo de todo tipo de “tráficos”: de armas, de drogas, de blancas…Su presidente, el arzobispo norteamericano Marcinkus, vivía recluido en el Vaticano de donde no podía salir pues, de pisar Italia, sería detenido.

El colapso en 1982 del Banco Ambrosiano, presidido por Roberto Calvi, miembro de la logia masónica P2 pudo haber arrastrado al IOR. Calvi apareció colgado de un puente en Londres. Y el Opus, la organización económicamente más fuerte del catolicismo ingresó el dinero necesario para salvar al IOR. No me extrañaría que ahí estuviese una de las causas de la ruina de RUMASA. En todo caso, a cambio de su ayuda, el OPUS obtuvo su prelatura personal. Prelatura que le fue retirada hace unos años por Francisco. 

Rafa C Reboiro.

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