viernes, 28 de septiembre de 2012

Macro y micro.

Macropaíses:

En su día, y para financiar los costes de la Entrada en Europa de la Alemania Oriental, lógica, pero que beneficiaba fundamentalmente a Alemania, y que supuso la entrada de un país en la UE por la puerta de atrás, Alemania superó con creces el déficit del 3% que ella misma había impuesto en la unión.
Hace unos días estuvimos en vilo, pendientes de que el Tribunal Constitucional Alemán diese luz verde al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), elemento fundamental para el proceso de rescate que se aplicará próximamente a nuestro país.
Hoy la noticia es que antes de admitir que Europa supervise sus cajas, Alemania deberá someterlo al Parlamento, Bundestag y Bundesrat, con lo que nuevamente se retrasan los mecanismos de supervisión europea.

Micropaíses:

España y otros países del sur de Europa se ven obligados a tomar medidas duras de recortes en derechos sociales para reducir drásticamente el déficit, en el que incurrieron por causa de una crisis internacional, y no desestabilizar así la banca y la economía alemanas.
Hace un año nos vimos sometidos a aceptar la imposición de una reforma constitucional, exprés y en periodo preelectoral, que nos obliga a pagar antes las deudas con la banca que la supervivencia de un moribundo.
España se vio obligada a una reforma drástica de su sistema bancario que produjo la desaparición de las cajas de ahorros y un agujero en la banca que los ciudadanos tienen que asumir y pagar con su sacrificio.
A Grecia e Italia se le imponen primeros ministros no democráticamente elegidos y procedentes de la banca.

Macroeconomía:

La banca, que ocasionó la crisis internacional y financió frívolamente las burbujas inmobiliarias y similares en España y otros países, se convierte en un auténtico sumidero de recursos recibiendo ingentes cantidades de dinero del Banco Central Europeo a bajo interés que invierte en la compra de la deuda pública a mayor interés y garantizada por los estados, mientras cierra el grifo del crédito y se niega a financiar a ciudadanos y empresas. Mientras, sus altos ejecutivos siguen percibiendo retribuciones e indemnizaciones astronómicas.

Microeconomía:

El ciudadano que, engañado por su banco, compró una vivienda por encima, no de sus posibilidades previstas, sino de la estabilidad de las mismas, pierde su trabajo por la crisis originada por la banca, no puede pagar su hipoteca, pierde su vivienda y le sigue debiendo al banco, mientras con sus impuestos y los recortes en sus derechos sociales financia la crisis bancaria.

Macropolítico:

El líder el Partido Socialista Portugués, Antonio Seguro, quien dijo hoy en la SER que el límite de la austeridad está en la dignidad de las personas.

http://www.cadenaser.com/internacional/audios/antonio-seguro-receta-gobierno-portugues-misma-hace-ano-funciona/csrcsrpor/20120927csrcsrint_1/Aes/

 

Micropolítico:

Mariano Rajoy Brey.

Rafa Castillo.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Jugar con la Constitución.

En el fútbol, los buenos aficionados capaces de aplaudir al equipo contrario, convierten al suyo en un equipo amable, querido y respetado por todos. Por contra, los hooligans dañan a su equipo convirtiéndolo en odioso. Y no es lo mismo que te entrene Del Bosque que Mouriño o que en tus filas estén Iniesta o Iker que Pepe o Eto’o.
Ya en 2004 el incremento del voto independentista en Catalunya fue la consecuencia directa del centralismo chulesco del gobierno de Aznar y el famoso “Pujol, enano habla castellano”. Luego en la oposición los de Rajoy alimentaron el rechazo mutuo entre Catalunya y el resto del país. Y ahora, envalentonados por su mayoría absoluta, contrapesan su servilismo ante el exterior con el desprecio y ofensa a todos los que no les dan la razón, nacionalistas entre otros.
Y, irresponsabilidades u oportunismos de Artur Mas aparte, es esta actitud de los populares la que causa en enconamiento de la situación y la mayor visibilidad del sentimiento independentista de una parte de la sociedad catalana. Y es que los fuegos no se apagan con gasolina.
Hoy el líder socialista, Rubalcaba, tuvo una intervención en la cadena SER en la que propugnó buscar una cómoda, amable y agradable integración del Catalunya en España, llegando a un estado federal y, si fuese preciso, reformando la Constitución en lo que fuese necesario. Se puede compartir o no, yo lo comparto, pero no cabe duda de que es una aportación a sosegar el debate y situarlo en el terreno político, que es el campo donde debe resolverse, y no en una pelea fraternal que nos convertirá en enemigos mutuos.
Y es entonces cuando el PP saca al dóberman, encarnado en Cospedal, quien se envuelve en la bandera (¿bandera viene de banda?) y se define defensora a ultranza de la Constitución y la unidad nacional, acusando a Rubalcaba de irresponsable y diciendo que si el PSOE quiere romper con la Constitución, el PP va a estar enfrente. Lo que no aclaró es si se refería al “Frente Nacional”.
En el argot del mundo taurino que tanto les gusta, hay una conocida expresión que dice que hasta el rabo todo es toro. Y también, señora Cospedal, el Título X, “de la reforma constitucional”, es Constitución. Por tanto, pretender reformarla no es estar frente a la Constitución, pero sí es pervertirla usarla torticera y frívolamente contra los demás.
Y es que si una definición importante da de España la Constitución, es que es un estado democrático. Y, en democracia, caben todas las opiniones, incluso las de cambiar la Constitución. E incluso, aunque yo no esté de acuerdo, la de decidir modificar el artículo referido a la unidad de España. Porque siempre dijimos que lo malo no es lo que se defiende, sino el uso del terrorismo en esa defensa, ¿no?
También dijo la Cospe, en relación con la jornada de mañana, que la última vez que el Congreso fue rodeado fue el famoso 23-F. Como no estoy seguro de con que ojos veía los acontecimientos aquel día la secretaria general del PP, le aclararé que aquel día quienes rodeaban el Congreso era la Policía Nacional, leal a la Constitución, el Gobierno y el Parlamento, la prensa y los ciudadanos. Los golpistas estaban dentro. Eran aquellos señores que llevaron allí sus ideas anticuadas, su visión paticorta e inamovible de la Constitución y su afán de dividirnos y enfrentarnos a unos con los otros. ¿Capichi?

Rafa Castillo.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Cobarde.

Lo que siempre presentó como prudencia, el poco tiempo que lleva en el gobierno nos ha demostrado que no es más que pura cobardía. Este, que decía que generaría confianza porque su actuación era previsible (lo peor que se puede decir de una persona inteligente), resulta que no actúa por miedo, por cobardía.
Tiene la misma “virtud política” que un entusiasta profesor mío de FEN predicaba de su caudillo. Tiene sobre su mesa dos montones de papeles: asuntos que el tiempo resolverá y asuntos que el tiempo resolvió.
Y la inactividad del presidente se viene demostrando que no es cuestión de prudencia. Es una terrible combinación de incapacidad y miedo. Es por ello que quien dijo que nunca mentiría a los españoles no comparece ante la opinión pública, excepto en terreno propio. No sabe que hacer, incapacidad, y no se atreve a confesarlo, miedo. Y lo peor de esto es que para no asumirlo ni siquiera lo consulta con quien pudiese ayudarle.
Es por eso que no hubiese ido al homenaje a Miguel Ángel Blanco si no fuese porque se logró un pacto de no-agresión. Es por eso que no habla a la opinión pública más que desde el extranjero, en actos de su partido o en “su” televisión pública.
Y es por eso que ni anteayer, ni ayer ni hoy fue allí. El mismo Rey, que no se prodiga en este tipo de actos, porque de hacerlo tendría que ir a muchísimos, hizo con él una excepción y se personó ya el primer día. Pero Mariano no se atrevió. No se arriesgó a desayunar el día siguiente oyendo a los Pedro Jota, Jiménez Los Santos y compañía. Por eso el no tuvo la valentía, ni la nobleza, la elegancia y la bonhomía de ir a la capilla ardiente de Santiago Carrillo.
Cada uno se retrata con sus actos.

Rafa Castillo.