jueves, 15 de diciembre de 2011

Utilización responsable de la sanidad.

Consellería 1
Poniendo el carro delante de los bueyes, los gobernantes autonómicos del PP vienen hablando de la utilización responsable de la sanidad, pretexto que será para el copago. Naturalmente no la privatizarán porque no se atreven, pero si lo harán de forma encubierta vaciándola de contenido. Y para muestra, mi caso.
Hace casi un mes, sentí un dolor, poco intenso pero continuo, y como consecuencia descubrí un órgano que noté más abultado de lo normal. Acudí a mi médico de cabecera que con sus escasos medios me dijo que posiblemente era una inflamación, para la que me recetó medicación para diez días. Pero me aclaró que, si al quinto o sexto día no notaba ninguna mejoría, volviese a su consulta. Eso hice y me derivó a urgencias.
Allí tras unos análisis confirmaron el diagnóstico y me dieron un nuevo tratamiento, también para diez días. Acabado este y pasados cinco días más, recuérdese, dieciséis días de tratamiento, todo seguía igual, por lo que volví a urgencias.
Nuevos análisis, mismo diagnóstico y nuevo tratamiento para cinco días con volante urgente para especialista al remate del tratamiento. Y en efecto hoy fui al especialista.
Tras una exploración física, me da volantes para análisis y ecografía, y me indica que continúe el tratamiento. Le pregunto que durante cuantos días y me responde que el tiempo que me habían dicho en urgencias. Al decirle que me lo habían dado hasta hoy, concluye que entonces no tome nada hasta volver a su consulta.
El calendario de citas resultante son análisis y ecografía a finales de febrero y consulta el 29 de marzo. Recuérdese que el especialista aun no ha diagnosticado, quienes lo hicieron fueron el médico de cabecera y los de urgencia.
Con esto las expectativas son las siguientes. O se cura sola que puede ocurrir antes de las pruebas, en cuyo caso no las haré, o entre estas y la consulta, y no servirán para nada, o no se cura, con lo que dentro de 105 días (130 desde el principio) puede que me empiecen a dar una solución. O que no sea una inflamación y sea por ejemplo (esperemos que no) un cáncer que puede que entonces no tenga solución.
¿Ven Uds. que forma más fácil de privatizar? Lo normal es que ahora acuda a la medicina privada para obtener un rápido diagnostico pagando nuevamente lo que entre todos ya pagamos con nuestro dinero. Pero no. No lo voy a hacer. Lo haría por un pariente, pero no lo haré por mí. Y no lo haré precisamente porque puedo. Porque yo tengo medios económicos para hacerlo. Pero apoyo, quiero y exijo un servicio público para todos. Porque yo puedo pagarlo pero millones de parados, mileuristas, jubilados y dentro de poco cuatrocientoseuristas, no pueden.
Si no llega el dinero que me suban los impuestos, a mí y a los que tienen más ingresos que yo, pero ni uno de mis euros irá a financiar su sanidad privada. Me cueste lo que me cueste. Mi duda está ahora en saber si tengo que volver a urgencias en estos tres meses y medio lo considerarán uso irresponsable o abusivo del servicio público y me cobrarán por ello. Porque yo puedo, por suerte, pero otros muchos no.
Y si la defensa de mi derecho y el de todos causa indirectamente mi muerte por un supuesto cáncer, solo pido a mi familia y a mis conciudadanos que siga luchando por el derecho que defiendo. Que busquen las responsabilidades al nivel que correspondan, y que cuando toque votar, lo piensen bien.
Por cierto. Por si leyese esto algún responsable de la sanidad gallega, llevo sobre dos años esperando la rehabilitación de un nudillo. No sé como la rehabilitación hará remitir la artrosis que se me ocasionó, pero ya sabrán ellos. Por suerte los teclados de ordenador son más suaves que las máquinas de escribir, sino estaría invalido para mi trabajo.
¿Uso irresponsable de la sanidad? Por supuesto. El que hacen algunos de sus responsables.
Rafa Castillo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Sabe alguien donde está Durban?

 Parece un antiguo recuerdo, pero no hace mucho empezábamos a plantearnos casi en serio el tema del cambio climático. Con escasas excepciones, como el famoso primo de Rajoy, la mayoría de los científicos nos advertían del peligro de irreversibilidad si no se adoptaban medidas en un plazo prudencial.
 Ya incluso antes del famoso protocolo de Kyoto, USA amenazaba con sanciones cuando empresas japonesas se plantearon hacer nuevas autopistas en el Amazonas. El mismo Obama, pese a que en su país el asunto no es muy popular hizo en su campaña electoral y los primeros meses de gobierno, una apuesta por el medio ambiente. Recuerdo que ponía incluso a España como ejemplo a seguir en energías renovables.
Aunque los avances de Kyoto eran tímidos, el simple hecho de tener que pagar derechos de emisión de CO2, hacía que las empresas más contaminantes tuviesen que diversificar sus imputs energéticos.
Es más. En los primeros momentos de la crisis, cuando su actual alcance era imprevisible, se planteaba el medio ambiente como factor de inversión y de impulso en la creación de empleo y riqueza.
Pero no. Como dirían los cubanos, llegó el mercado y mandó a parar. Todos tenemos que ahorrar, así que se acabó el pensar en el medio ambiente. Si nos plantean recortar la sanidad de las personas, a quien se le va a ocurrir invertir en la salud de la naturaleza.
Y claro. Como un daño colateral de la crisis, o seguramente como un subproducto deseado por quienes manejan la mano invisible del mercado, se acabaron las medidas proteccionistas, las sanciones por contaminación o la obligación de tomar medidas anticontaminantes. Y de repente las grandes empresas se ven libres de este gasto que reducía sus ganancias.
Pero, ¿es que los propietarios o gestores de las grandes empresas son suicidas? ¡Que va! Nada más lejos de la realidad. Los efectos del cambio climático se manifestarán a medio o largo plazo. No hace falta hacer la pregunta. Por supuesto piensan también en sus nietos y sus descendientes.
Pero seguro que cuando los efectos sean importantes, la ciencia habrá encontrado formas de evitar el daño que produzcan en las personas. Serán caros, pero es igual. Como los servicios públicos no correrán con el gasto solo tendrán que pagar los que les hagan falta a ellos. Y quien no pueda pagarlos, pues pagará las consecuencias. Menos mal que para entonces no hará falta tanta mano de obra.
Así que, visto lo visto, casi es un éxito que en Durban se haya prolongado el protocolo de Kyoto, aunque a los ya no firmantes de aquel, USA, China e India, se sumen ahora Canadá, Rusia y Japón.
Y habrá que agradecer que la veda para destruir la selva amazónica sea solo para un millón de kilómetros cuadrados. Pudo ser toda.
¡Ah! Y parece ser que una parte importante de los beneficios de la especulación que estrangulan nuestra economía, se están invirtiendo en la compra de tierras en el tercer mundo, especialmente en África. Allí hay mucho subsuelo sin explotar, y, cuando el clima lo ponga más difícil, el agua y los productos agrícolas tendrán buen precio en el mercado.
Rafa Castillo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Exceso de formación?

Las estadísticas no son nunca exactas, pero permiten tener una imagen aproximada de la realidad. El problema es hacer el análisis cuando sus resultados parecen ser contradictorios.
De siempre se ha hablado del importante nivel de fracaso escolar en España. Parece ser que en la pasada década se incremento por el abandono escolar causado por el dinero fácil que veían muchos jóvenes en la construcción.
Y sin embargo, un reciente estudio acaba de decir que nuestro país tiene el mayor número de trabajadores cualificados por encima de su puesto de trabajo. Naturalmente este es también un problema. Esos ciudadanos tendrán un importante nivel de frustración e insatisfacción con su papel en la vida lo que constituye fundamentalmente un problema personal y familiar, y además económico, ya que esa es una importante causa de una menor productividad.
Pero, ¿cuál es la causa de esa aparente contradicción?
Como siempre lo más seguro es que haya varios motivos y por tanto varios responsables. Y también que haya éxitos mal enfocados. O una cierta eficacia no eficiente.
Que tengamos un superávit de preparación nos muestra que el sistema educativo no fracasa a la hora de dar el nivel de formación. Que nuestra juventud sale, en un número apreciable, bien formada. Quizás lo que haya es una falta de orientación a los alumnos a la hora de elegir el itinerario formativo.
Hay también, dentro de la buena voluntad de padres y madres, una supravaloración de las carreras de nivel superior llegándose a un número de titulados muy superior a la demanda social. Y cuando al alumno se le lleva a un fin para el que puede estar menos capacitado, en ocasiones, puede terminar en fracaso escolar. Naturalmente no puede culparse a los padres de esa aspiración. Es nuevamente el sistema quien tiene un fallo.
Finalmente se puede plantear si las empresas en general están al nivel de nuestros profesionales. O si nos conformamos con ser un país de servicios. Falta esfuerzo por su parte, faltan empresas industriales y falta más inversión del sector público en I+D+I. Quizás sea el momento de dejar de subvencionarlas por el simple hecho de crearlas y concentrar la ayuda pública solo en aquellas que generen nuevas actividades o producciones.
Entonces habrá que analizar que salidas se nos presentan para paliar esta situación.
Una es la de la derecha en general que coincide con el resto de su ideario. La competitividad y el esfuerzo (y el negocio como un fin) que incluye un coste económico para que, al tiempo que se adelgaza al Estado, sirva para disuadir al “exceso” de estudiantes.
Por supuesto que es una propuesta deshechable. Peor que el exceso de titulados es que se rompa el principio de igualdad de oportunidades. Uno, y debería bastar, por ser de justicia. Pero además, nada garantiza que entre los que más medios tienen estén los más cualificados. Por eso sería también un error social y económico.
Mención especial por detestable merece el actual experimento de Esperanza Aguirre en la comunidad de Madrid. Los centros de excelencia en los que segregan a quienes consideran más capacitados para que estudien en un mundo aparte. Sin olvidar el problema de los superdotados, esa solución puede crear grandes científicos, pero todos “locos” lejos del mundo real.
Como ellos mismos dicen cuando les conviene (al hablar de religión) la escuela no es solo un centro para estudiar asignaturas, sino de formación integral y preparación para la vida real. Y lo mismo puede decirse de esa otra segregación por sexos ya establecida en algunos centros.
La solución pasa por todo lo contrario. Más inversión pública en educación para mejorar su calidad y que todos tengan realmente igualdad de oportunidades. Mayor reconocimiento de la formación profesional. Mayor permeabilidad entre itinerarios de forma que quien empiece los estudios de BAC o inicie una carrera, pueda sin problemas acceder a la FP.
Y para que esto sea efectivo, más orientadores sobre todo en los últimos cursos de cada nivel, para detectar las cualidades y proponer la mejor alternativa, y también en los primeros cursos de cada nivel, para que, reconocida en su caso la dificultad de la opción elegida, pueda reorientarse hacia otra sin necesidad de abandonar los estudios o ir probando una tras otra.
Pero me temo que en los próximos años no vayan por ahí los tiros.
Rafa Castillo.